La molesta relación entre la industria farmacéutica y los profesionales de la salud

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Bogotá - ¿Ha escuchado alguna vez la expresión visitador médico? Esta es una actividad que viene desde la antigua Grecia, época en la que algunas personas que no eran reconocidas como médicos hacían publicidad por las calles para vender sustancias, hierbas y otros remedios que curaban las enfermedades. Se les conoció como los pharmakópolos.

Estos son los orígenes del visitador médico, oficio que hoy se ejerce y cuyo objetivo es visitar a los médicos y otros profesionales de la salud para entregarles información sobre los nuevos productos o medicamentos que ha desarrollado la empresa farmacéutica que representa el visitador o reforzar los productos que ya se encuentran en el mercado.

En otras palabras, el visitador médico es el puente que facilita la relación entre la industria farmacéutica y los profesionales de la salud para llegar con el producto a su destinatario final: la persona que consulta a los galenos, conocida como paciente.

La visita médica hoy

En los últimos años esta labor ha evolucionado a otra escala que incluye en su agenda la realización de congresos, seminarios y otros eventos que ofrecen a los profesionales de la salud la información sobre los productos que se busca posicionar en el mercado de la salud, eventos para los cuales la empresa farmacéutica ofrece distintos tipos de apoyo e incentivos que motivan la participación. Es decir, más que una labor de información es una actividad de marketing.

Algunas organizaciones académicas y gremiales del sector salud cuestionan la relación que hoy existe entre la industria farmacéutica con los profesionales de la salud y señalan que ésta afecta la autonomía médica y la prescripción.

En este sentido, Carolina Corcho -médica, psiquiatra, miembro de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud y delegada ante la Gran Junta Médica Nacional- afirma que “se debe reconocer que existe una relación de presión de la industria para que el médico prescriba”. Afirma que la relación médico – industria es un tema de autorregulación.

Corcho señala que la Ley Estatutaria en Salud prohíbe la relación y la presión que ejerce la industria a través de los visitadores médicos y la financiación, la formación, capacitación y educación continua del médico, por que compromete al médico a prescribir medicamentos de marcas y laboratorios específicos.

Mipres: ¿vía de solución?

En respuesta a la presión que representa la relación médicos – industria, el Ministerio de Salud y Protección Social creó la aplicación Mipres (Mi Prescripción), plataforma en la que se puede prescribir medicamentos que no están incluidos en el plan básico de aseguramiento.

Para la Federación Médica Colombiana esta aplicación abre rutas para que se vulnere el derecho a la salud, ya que pueden ingresar agentes externos y negar otro tipo de servicios que no tienen que ver con la industria farmacéutica. 

La Resolución 2881 de 2018

La Resolución crea el registro de transferencias de valor en el sector salud y define qué es una transferencia de valor.

Con el propósito de conocer los avances en la implementación de las políticas de transparencia en el sector farmacéutico, a partir de la resolución, la iniciativa Médicos sin Marca, la Fundación IFARMA y la Federación Médica Colombiana, entre otras organizaciones, realizaron el pasado mes de junio un foro en el que participaron voceros del Ministerio de Salud y Protección Social, la Federación Médica Colombiana, la Sociedad Colombiana de Urología y la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas.

De izquierda a derecha: Hernán Aponte, Sergio Isaza, Alejandro Jaramillo, Lilian Torregrosa y Aurelio Mejía, en desarrollo del foro.

De izquierda a derecha: Hernán Aponte, Sergio Isaza, Alejandro Jaramillo, Lilian Torregrosa y Aurelio Mejía, en desarrollo del foro.

¿Cuáles son los mejores caminos para implementar la Resolución 2881 y los posteriores desarrollos que permitan una práctica médica libre del conflicto de interés? Este fue el interrogante clave que orientó el desarrollo del foro.

La resolución no es sólo para los médicos

La resolución tiene su contexto en la Ley 1438 (Artículo 3), el Decreto 2573 de Gobierno en Línea y los documentos CONPES de Política Farmacéutica (155) y Estrategia Nacional de Política Pública Integral Anticorrupción (167). 

Aurelio Mejía, Director de Medicamentos y Tecnologías en Salud del Ministerio de Salud y Protección Social, dijo que el reto es promover la transparencia sobre la naturaleza, el valor y la frecuencia de las relaciones de las compañías que fabrican y comercializan productos para la salud con las instituciones y profesionales del área. Agregó que la normativa se enfoca en todos los profesionales de la salud y no es sólo para los médicos.

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Mejía señaló que la resolución establece como monto mínimo para el reporte un salario mínimo mensual por semestre. Toda transferencia que supere ese valor debe ser reportada, reporte que llevará toda la información correspondiente. Además, quien reporta debe suministrar todas las pruebas documentales.

¿Qué piensan las organizaciones gremiales?

Lilian Torregrosa, vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Cirugía, dijo que la relación entre los médicos y la industria farmacéutica se ha naturalizado, pero es necesario reflexionarlas para estar libres de presiones indebidas y lograr una mayor autonomía.

Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana, opinó que la intromisión en la intimidad del acto médico por parte de la inteligencia comercial y las presiones de la industria para orientar la prescripción de medicamentos, no es ética. Agregó que prevalece el concepto de industria privada con ánimo de lucro desde el surgimiento de la Ley 100 y eso afecta la autonomía médica. Es opuesto a un sistema que se fundamente en el derecho a la salud que tiene como objetivo la prestación del servicio y la creación de condiciones saludables para la población, precisó el dirigente gremial.

Por su parte, Alejandro Jaramillo, vocero de la Sociedad Colombiana de Urología, expresó que la relación de los médicos con la industria farmacéutica ha estado presente y no se puede estigmatizar porque es necesaria, aunque hay que fijar normas. Dijo que después de la implementación de la resolución se verá una práctica médica diferente que requiere fortalecer la autonomía médica, así como un ejercicio serio de la auto-regulación.

A su turno, Hernán Aporte, Secretario Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, señaló que la transparencia es fundamental en la relación de los profesionales con la industria y no puede desaparecer porque la industria produce los medicamentos y allí se encuentra la información que el médico necesita.

El ministerio solo impacta donde le afecta económicamente al Estado, pero no adelanta trabajo de prevención, no hay diagnóstico temprano y solo se trabaja en medicamento, precisó Aponte. “El pensamiento de mercado afecta la salud de los colombianos

Aponte señaló que el Ministerio solo impacta donde le afecta económicamente al Estado, pero no se adelanta trabajo de prevención, no hay diagnóstico temprano y solo se trabaja en medicamentos. “El pensamiento de mercado afecta la salud de los colombianos”, puntualizó.

El punto de vista del activismo social en salud

Para Francisco Rossi Buenaventura, Asesor Senior de la Fundación IFARMA, la resolución abrió el diálogo y el debate sobre las soluciones prácticas y negociadas, pensar los efectos que tiene la relación industria – profesionales sobre la autonomía médica, situación que califica como un problema central del sistema de salud.

Dijo que el sistema de salud hoy está alineado por los incentivos, con una lógica de mercado, dejando de lado la orientación ética. Expresó que la prescripción de medicamentos también es un tema de derechos humanos.

Rossi Buenaventura señaló que las relaciones entre la industria y los profesionales de la salud con orientación comercial deberían desaparecer y que es necesario encontrar otros mecanismos para facilitar la educación médica continuada.