Esta es la memoria saludable de Colombia

 Javier darío restrepo, periodista experto en temas de ética

Javier darío restrepo, periodista experto en temas de ética

Bogotá, Conversemos de Salud.- Los recobros de las empresas farmacéuticas al Fondo de Solidaridad y Garantía del Sistema General de Seguridad en Salud (FOSYGA) alcanzaron los 2 billones de pesos (USD$822 millones), para 2010.

Esta cifra la compartió el periodista Javier Dario Restrepo, en el marco del Foro Salud Responsable y Sostenible, evento en el que el comunicador habló sobre la ética de la salud.

El foro se llevó a cabo el pasado mes de junio en Bogotá, y fue organizado por el Centro Internacional de Responsabilidad Social en alianza con Core Business Health Investment.

¿Qué es lo que debe cambiar en salud?

Restrepo inició su intervención con una reflexión acerca de lo que significa la ética y precisó que ésta es crítica de lo real, “que siempre debe ser cambiado para mejor y de mejor en excelente”.

Seguidamente, compartió con el auditorio una pregunta: ¿Cuál es en el sector salud, eso que debe ser cambiado?

Inició su respuesta al interrogante de apertura señalando que en el escenario actual todo se ha invertido:

  • La ciencia que debía estar al servicio de la salud, se transforma en esclava del negocio;
  • El ser humano, enfermo, primer fin del cuidado, ahora es un medio que importa, si deja ganancia;
  • El Estado, constituido para defender los derechos del ciudadano, protege a los negociantes, a costa del ciudadano.
Cobros-FOSYGA

Recordó el informe que la Federación Médica Colombiana presentó a la Corte Constitucional (2012), documento que hizo evidente el resultado de los recobros de las empresas farmacéuticas al FOSYGA, los cuales  entre 1997 y 2000 alcanzaron un monto de $4.244 millones de pesos y para 2010 llegó a  2 billlones 236.120 millones de pesos ($2”236.120.000.000).

En relación con las cifras citadas, el periodista cuestionó si la atención médica y el acceso a medicamentos creció en la misma proporción.

“¿Cómo puede explicarse ese extravagante crecimiento de los cobros de los laboratorios, que en diez años se multiplican por 421?”, precisó.

Para 2002, el entonces Ministro de Salud, Juan Luis Londoño congeló las tarifas durante tres meses, ordenó una rendición de cuentas y a Roche (el laboratorio que registraba los incrementos más altos), le congeló sus precisos por un año.

Un año después llegó Diego Palacio y cambió nuevamente el escenario. Se suspendieron las medidas del ex-ministro Londoño, 55 medicamentos para el cáncer pasaron al régimen de libertad regulada y se derogó el régimen de control directo.  Para 2003, los recobros al FOSYGA pasaron de 56 mil millones de pesos a cerca de 114.000 millones.

Frente a este escenario, la Corte Constitucional expide la Sentencia T–760 (2008) con el fin de garantizar el goce efectivo del derecho a la salud, la cual –en opinión de Javier Darío Restrepo,”en nada ha incidido en el goce efectivo de ese derecho.

“Este fenómeno de los laboratorios y profesionales de la salud a los que interesa más el negocio que la salud humana es un punto de partida que, por contraste, permite destacar el deber ser”, agregó.

Al cierre de su intervención expresó que “La conciencia profesional de los médicos está chocando con la visión que tienen los negociantes de la salud, representados en los muy activos industriales farmacéuticos. Ese choque se hizo patente en el Congreso durante la discusión de la ley estatutaria del sistema de salud. La Junta Médica Nacional alegó el derecho de  la población a la salud y denunció la intención de seguir manejando la salud como un negocio. A esas consideraciones éticas los empresarios opusieron su acción al lado de los congresistas constituidos en la bancada de la salud, con el cartel de los contratistas constructores de hospitales, la bancada de Saludcoop, más gobernadores y alcaldes que han convertido los hospitales en fortines políticos. En esa lucha por un negocio, el mayor drama se está dando en la conciencia de  los médicos”.

Descargue aquí el texto completo de su intervención (PDF)