Migrantes venezolanos que viven con VIH luchan en Colombia por el tratamiento.

Bogotá- Migración Colombia calcula que 60.000 Venezolanos viven irregularmente en  el país.

Según el sociólogo y experto en migración venezolana Iván De la Vega, serían 900.000 los venezolanos (el 1,8 por ciento de la población Colombiana), incluyendo los que tienen doble nacionalidad.

Medicamentos al otro lado de la frontera

Rafael se vio obligado a salir de su país natal en búsqueda de acceso a medicamentos.

Rafael se vio obligado a salir de su país natal en búsqueda de acceso a medicamentos.

Rafael Antonio Valera, es uno de los miles de Venezolanos que ha llegado a Colombia, por el efecto de la llamada ‘revolución bolivariana’ y la crisis social del país vecino. Nació en Acarigua, capital del Municipio Páez del estado Portuguesa. Es publicista, trabajó en  turismo y comercilizando enciclopedias durante 17 años.

Rafael se vio obligado a salir de su país natal en búsqueda de acceso a medicamentos y servicios de salud especializados, ya que vive con VIH y según él desde hace cinco años no llegan medicamentos antiretrovirales a Venezuela.

“La situación en Venezuela se fue tornando cada vez más fuerte, complicada. Soy paciente VIH positivo y el tema de los medicamentos me obligó a salir a buscarlos en Colombia. Había 300 personas tomando un medicamento llamado Viraday y sólo llegaban 100 tratamientos; finalmente dejo de llegar”, afirmó Rafael.

Recientemente, ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida) abrió en Venezuela un canal humanitario para la entrega de medicamentos. Sin embargo, el gobierno de ese país condicionó la apertura de este.

Rafael afirmó que “el 50% de los medicamentos donados por ONUSIDA llegarían a manos del gobierno”, teniendo la posibilidad de comercializarlos a precios elevados sin posibilidades de acceso para la población pobre del país, “es imposible comprar esos medicamentos por que, si el medicamento -por decir- vale 50 dólares en el mercado internacional, al hacer la conversión a la moneda nuestra, es una cantidad impagable”.

“Cuando ingresé a Colombia tuve medicamentos porque los conseguí a través de la fundación OASIS en Cúcuta. Algunos pacientes miembros de la fundación vendían los medicamentos a precios irrisorios para consumir droga. Yo aprovechaba y se los compraba”, dijo Rafael, quien además afirmó que tuvo inconvenientes con algunos pacientes por lo que tuvo que salir de Cúcuta hacía Bogotá.

Desde que llegó a Bogotá hace seis meses, Rafael ha tenido diferentes inconvenientes para poder obtener los medicamentos. “Cuando llegué a Bogotá, tuve un mes sin medicamentos, me decían ve a tal fundación,  pero no encontraba los medicamentos, porque aquí el Viraday  tiene otro nombre y casi no lo usan, lo he conseguido por separado, un mes de Truvada y un mes de Efavirenz. Lo último que conseguí me lo dio la Liga Colombiana de Lucha contra el Sida, me dio 20 pastillas y Red Somos me dio un mes de Efavirenz. Ahora, llevo más de un mes y medio sin tomar medicamentos”.

Actualmente, Rafael Antonio pide dinero en los buses de TransMilenio. Con lo poco que reúne cubre lo del arriendo y los gastos de alimentación.

La experiencia de Ruddy

Ruddy emigró por no conseguir tratamientos en Venezuela.

Ruddy emigró por no conseguir tratamientos en Venezuela.

Rudy Escalona -mujer transgénero- es otra venezolana que tomó la decisión de salir del país, hacia Colombia. Hace dos meses llegó al país. Tiene 45 años y conoció su diagnóstico para VIH a los 15 años.  

Actualmente, trabaja como estilista en una peluquería del norte de Bogotá; considera que por su condición sexual y diagnóstico le ha costado acostumbrarse.

En su país, Ruddy trabajaba como vocera y representante de la comunidad LGBT, a través de la Fundación Arcoíris. Ella emigró por no conseguir tratamientos en Venezuela.

 “Hace 10 meses que no tomo medicamentos porque no se consiguen. Salí de mi país buscando mejoría, no salí a buscar alimentación, dinero o lujo; lo que necesito son medicamentos” afirmó Ruddy, quien además asegura estar convencida que en Colombia podrá acceder a los tratamientos que tanto necesita, aunque no ha tenido contacto con organizaciones que le brinden los medicamentos que requiere en su tratamiento.

Las personas que viven con VIH se enfrentan a la escasez de tratamientos, reactivos para las pruebas y falta de especialistas infectólogos, lo que agrava la situación. “El gobierno nacional no garantiza la atención médica ni el arribo al país de los tratamientos para la infección”, manifestó Ruddy.


Rafael y Ruddy coinciden en que “es más factible prevenir que lamentar. Si nosotros como migrantes con VIH, estamos viviendo aquí en Colombia, si no tenemos medicamentos, va llegar el momento que nos vamos a descompensar y a enfermar. Van a ser más los gastos para el gobierno. Nuestro llamado es a una política de prevención y atención al migrante que incluya la prevención y el acceso a medicamentos”.