Imatinib: una historia de varios millones de pesos

Nota editada a partir de la información publicada por elespectador.com / lasillavacia.com / misionsalud.org

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Bogotá.- El Imatinib, conocido comercialmente como Glivec, lo desarrolló Novartis en la década del 90 para el tratamiento de la leucemia mieloide crónica (LMC), que representa el 15% de las leucemias de adultos.

Este medicamento recibió la aprobación de la Agencia de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2001 y ha sido utilizado para el tratamiento de la LMC y de algunos tumores gastrointestinales.

¿Cuál es el problema del medicamento?

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SERGIO ISAZA - FEDERACIÓN MÉDICA COLOMBIANA

SERGIO ISAZA - FEDERACIÓN MÉDICA COLOMBIANA

La dificultad que ronda a este medicamento no es su efectividad, sino el alto precio que tiene en el mercado.

El tratamiento establece una pastilla diaria de 400 mg, la cual para 2012 tenía en Colombia un costo de $170.000,oo pesos (US$56,90). Esto significa para ese momento el tratamiento requería invertir cada mes $5’100.000,oo (US$1.707,oo) y al año $61’200.000,oo pesos (US$20.484,oo).

Un corto viaje por la historia de esta Historia

En 2003, la Superintendencia de Industria y Comercio negó a Novartis la patente sobre el medicamento porque carecía de nivel inventivo, de acuerdo con el concepto de la Superintendencia.

La casa farmacéutica demandó la decisión y en 2012 el Consejo de Estado ordenó que la patente se otorgara.

OSCAR ANDIA SALAZAR - OBSERVAMED

OSCAR ANDIA SALAZAR - OBSERVAMED

La decisión del Alto Tribunal generó la salida del mercado de ocho competidores genéricos salieran del mercado. Estos productos atendían el 20% de la demanda, con precios inferiores a los de Glivec en un 68% a 77%, impacto que se reflejó en el costo y el acceso al medicamento.

Según información de Bloomberg, para 2012 las ganancias de Novartis por el imatinib alcanzaron los US$4.700 millones.

Para el Observatorio del Medicamento (Observamed) eliminar los genéricos puede tener un costo superior a los $31.000 millones de pesos por año (US$10,6 millones), pues Novartis atiende toda la demanda del mercado y sus precios son trece veces más caros que los de laboratorios nacionales.

El caso Colombia ilustra situación mundial

En noviembre de 2013, la Sociedad Americana de Hematología publicó en su revista Blood una nota en la que se informaba sobre la dificil situación que se enfrentaba debido a los altos costos del medicamento, texto que se presentó con la firma de 120 especialistas en LMC.

La publicación citó como ejemplo para ilustrar la situación, el caso del Imantinib en Colombia, medicamento que hoy es el centro de atención para varias organizaciones médicas por su elevado precio y por algunas prácticas que le critican a Novartis.

francisco rossi - fundación ifarma

francisco rossi - fundación ifarma

Estas dos situaciones motivaron el pasado mes de marzo a la Federación Médica y a Observamed, a enviar una carta al ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en la que solicitaban que esa cartera tomara medidas y decisiones para adelantar el proceso de declaratoria de interés público.

La licencia obligatoria

El texto de la carta enviada al ministro Gaviria apoya la solicitud que en noviembre de 2014 presentaron las fundaciones Misión Salud e Ifarma, y el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional de Colombia, para que se otorgue una licencia obligatoria sobre la patente del Glivec (Imatinib) y declarar el medicamento de interés público.

Uno de los argumentos que presentan como apoyo a la solicitud es que en los últimos seis años, por la falta de productos competencia en el mercado, el país ha pagado $396.962 millones de pesos (US$136,8 millones).

germán holguín - fundación misión salud

germán holguín - fundación misión salud

Respecto de esta cifra, la Federación Médica y Observamed señalaron al diario El Espectador que es posible que esté en el grupo de medicamentos de mayor impacto en la sostenibilidad financiera del sistema de salud.

Por su parte, Novartis afirma que no se presenta ninguna de las causales contempladas en la legislación colombiana para la declaratoria de interés público ni la expedición de una licencia obligatoria.

La casa farmacéutica insiste en que su patente es legítima y es el resultado de un esfuerzo reconocido en más de 40 países. Explican sus voceros que la patente no afecta el acceso de las personas a la terapia, pues la molécula hace parte de los medicamentos incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (POS).

Frente a este argumento de la farmacéutica, Oscar Andía (Observamed), Francisco Rossi (IFARMA), Germán Holguín (Misión Salud) y Sergio Isaza (Federación Médica) consideran que es una medida necesaria.

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Aquí también se mueven influencias

En mayo un grupo de diplomáticos y empresarios suizos enviaron
una carta al Ministro de Salud en la que solicitan no liberar la patente del medicamento.

El 18 de agosto, distintas organizaciones nacionales e internacionales enviaron una carta a altos funcionarios suizos para llamar su atención sobre esta intervención.

En su mensaje, solicitaron tener en cuenta las necesidades de la población colombiana en salud pública, contexto en el cual permitir la producción del imatinib a precios asequibles es fundamental para los ciudadanos.

Luz Marina Umbasia Bernal, asesora jurídica de Fundación IFARMA, precisó que actualmente se espera la respuesta oficial del Ministerio de Salud frente a la solicitud de declaratoria de interés público.